Galápagos está llena de deslumbrante vida salvaje que no se puede encontrar en ningún otro lugar: tortugas gigantes, pinzones famosos de Darwin y ruiseñores, halcones, serpientes y más. Pero pregunte a un biólogo, y él o ella le dirá que el residente nativo más impresionante es la iguana marina. Es el único lagarto en el mundo que se zambulle bajo el agua para alimentarse, masticando algas de las rocas. Tiene varias adaptaciones únicas que le permiten sobrevivir en las islas, incluyendo la capacidad de demorar su metabolismo para controlar la temperatura de su cuerpo. Entonces, ¿qué hace una iguana marina en un día típico?
Mañana: Las noches en Galápagos pueden ser frías, es por esto que las iguanas marinas tienden a dormir una encima de otra o bajo hendiduras bajas para preservar el calor del cuerpo. Por la mañana, se despiertan y salen de sus grietas o se bajan de las otras iguanas y se acuestan en las oscuras rocas volcánicas. Tienen que pasar por lo menos un par de horas en el brillante sol de la mañana para subir la temperatura de sus cuerpos, lo suficiente para que su metabolismo funcione. Las iguanas más pequeñas también deben hacer esto, aparte de echar vistazos al cielo: su depredador natural es el halcón de Galápagos, y uno podría bajar en cualquier momento y agarrar a una pequeña iguana. Alrededor del mediodía, las iguanas han recibido suficiente sol y están listas para comer.
¡Hora de comer! Una por una, las iguanas deciden que están lo suficientemente calientes y es hora de nadar y comer. Caminan hacia el agua, sin importarles si tienen que caminar sobre las otras, y nadan una distancia corta, usando sus fuertes colas para ayudarles a nadar. Las iguanas más grandes y más fuertes nadan más lejos y se zambullen más profundo: esto tiene dos ventajas: dejan la pesca más fácil a las iguanas más pequeñas y débiles, lo cual les permite comer y crecer, y también significa que las iguanas más fuertes consiguen más para comer, pues las rocas más profundas son consumidas menos y tienen más comida. Las iguanas tienen adaptaciones especiales para este tipo de alimentación: un elemento en su sangre que les permite permanecer sumergidas por más tiempo y unas garras largas, afiladas y fuertes que les permite aferrarse en la marea a rocas resbaladizas mientras se alimentan. Una vez que se hayan llenado con las deliciosas algas marinas, se dirigen de nuevo a orilla.
Tarde: Todo el calor almacenado por la iguana en la mañana desaparece ahora. Su temperatura corporal puedo bajar hasta veinte grados durante el tiempo de alimentación. Ahora debe pasar más tiempo calentándose en el sol para recuperar ese calor perdido. Junto con el alga que han comido, también han injerido mucha sal: esto lo sacan de su sistema tirándolo de unas glándulas especiales llamadas las glándulas supraorbitales, con un sonido como de estornudo. Una vez que se calientan, las iguanas mayores se cruzan, si es temporada de apareamiento, la cual dura de diciembre a abril. Los machos que luchan por una hembra o por territorio lo hacen dándose cabezazos entre ellos: es raro que una lucha dure largo o que una de las iguanas salga seriamente lastimada. Las hembras que están listas para poner huevos pasan la tarde entera excavando huecos en la arena donde pueden ponerlos.
Noche: Al anochecer, las iguanas buscan un buen lugar para pasar la noche. Buscan una pequeña grieta en las rocas donde pueden conservar su calor corporal, o se acuestan una encima de otra para compartir el calor. Algunas hacen ambos: no es extraño ver varias iguanas agrupadas en una pequeña grieta en las rocas. En la noche duermen, soñando con rocas grandes, llenas de algas y sin un halcón a la vista.
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